Torremolinos chic
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Torremolinos chic
En los años 50, y sobre todo 60 y 70 la malagueña
Costa del Sol vivió un boom turístico sin
precedentes. Divisas y modernidad entraron como aire fresco en
el país: el fenómeno turístico excedió
lo meramente económico para englobar otros aspectos -sociales,
culturales, artísticos, ideológicos- aún
insuficientemente estudiados. Las películas españolas
dedicadas a la Costa del Sol en la época nos sirven
para reconstruir el paisaje de una edad de oro, pero fueron realizadas
a base de tópicos: las suecas, la sangría, el latin
lover, el flamenco y la paella. Tópicos sin duda muy
reales, pero que no retratan en absoluto el cosmopolitismo, la
tolerancia, la diversión y las ganas de vivir que resumían
el verdadero espíritu de la costa. Y la estrella, el sol
mejor dicho, de ese firmamento fue, y siempre será, una
localidad: Torremolinos. Un pueblecito de pescadores convertido
de la noche a la mañana en sinónimo de fiesta, libertad
y mestizaje. Hoy Torremolinos y la Costa del Sol siguen siendo
un destino turístico internacional -no hay más que
sumar su capacidad hotelera y la actividad del aeropuerto de Málaga-
aunque el veraneo se ha democratizado y no es ya el privilegio
de aristócratas y aventureros excéntricos. Pero
no está de más evocar su pasado glamouroso
y homenajear a los pioneros: empresarios, trabajadores de la hostelería,
visitantes. Esta página está dedicada en especial
a todos los que creen, los que creemos, que Torremolinos es algo
más que un destino veraniego.